Para calmar un ataque de ansiedad, lo más eficaz es recordar que no es peligroso y que va a pasar, respirar despacio alargando la espiración y llevar la atención a lo que te rodea en lugar de luchar contra las sensaciones. Un ataque de ansiedad alcanza su punto máximo en pocos minutos y después baja por sí solo, aunque en el momento resulte muy desagradable.
Si estás pasando por uno ahora mismo, ve directamente a los pasos del siguiente apartado. Más abajo encontrarás por qué ocurre, cómo ayudar a otra persona y cuándo conviene pedir ayuda.
Un ataque de ansiedad, también llamado ataque de pánico o crisis de ansiedad, es una subida brusca e intensa de miedo o malestar que aparece de repente, alcanza su punto máximo en pocos minutos y viene con síntomas físicos fuertes.
Los más frecuentes son:
Aunque estas sensaciones asustan mucho, el ataque en sí no es peligroso y remite solo.
Un ataque de ansiedad es una falsa alarma del sistema de defensa del cuerpo. Ante lo que interpreta como una amenaza aunque no la haya, el organismo activa la respuesta de lucha o huida: se acelera el corazón, sube la respiración y los músculos se tensan para reaccionar.
El problema es que esos síntomas asustan, y ese susto añade más ansiedad, que a su vez intensifica los síntomas. Es el llamado «miedo al miedo», el círculo que mantiene y agranda el ataque. Respirar demasiado rápido también amplifica sensaciones como el mareo o el hormigueo. Por eso, calmar la respiración y dejar de pelear contra el episodio son las claves para cortarlo.
Algunas reacciones, aunque salen solas, alargan el ataque:
Si estás con una persona que sufre un ataque de ansiedad, tu calma es su mejor apoyo:
Calmar el episodio es el primer paso; el segundo es reducir la probabilidad de que se repita:
Si los ataques se repiten, si vives con miedo a que vuelvan o si empiezas a evitar lugares o situaciones por ese temor, conviene consultar con un psicólogo.
Puedes hacer mucho por tu cuenta para calmar un ataque de ansiedad, pero hay señales que indican que conviene pedir ayuda. Si los ataques se repiten, si vives con miedo a que vuelvan o si has empezado a evitar lugares o situaciones por ese temor, es el momento de consultar con un psicólogo. Y ante un primer episodio, o si dudas de si podría tratarse de un problema médico, conviene descartarlo antes con atención médica.
Si te sientes identificado, en Encabo Psicología te ayudamos ofreciéndote terapia orientada a la ansiedad, adaptada a tu caso y guiada por psicólogos colegiados en Córdoba. Trabajamos contigo para entender qué provoca tus ataques, reducir su frecuencia y que recuperes el control a tu ritmo.
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