Cómo recuperar la confianza y la autoestima

Cuando la confianza en uno mismo lleva tiempo dañada, es fácil pensar que forma parte de nuestra manera de ser y que ya no puede cambiar. Sin embargo, la autoestima no es algo fijo y puede modificarse a lo largo de la vida.

Recuperar la confianza suele implicar revisar la forma en la que te valoras, cuestionar algunas ideas que has ido construyendo sobre ti y acumular nuevas experiencias que te permitan comprobar que no siempre ocurre aquello que temes.

Mujer sentada en un sofá durante una sesión de psicoterapia, frente a su terapeuta
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¿Por qué se pierde la confianza en uno mismo?

No suele existir una única causa. Las experiencias tempranas, las críticas frecuentes, determinadas relaciones o acontecimientos vitales difíciles pueden influir en la forma en la que una persona aprende a valorarse.

También puede influir el diálogo interno, especialmente cuando predominan la autocrítica, las comparaciones o una interpretación muy negativa de los propios errores. Si cualquier fallo termina convirtiéndose en una prueba de que ‘no eres suficiente’ o ‘no se te da bien’, es más fácil que la inseguridad se mantenga.

Evitar determinadas situaciones por miedo a equivocarte también puede reforzar esa inseguridad. Si renuncias a una oportunidad porque anticipas que saldrá mal, pierdes la posibilidad de comprobar qué habría ocurrido realmente y de tener experiencias diferentes a las que esperabas.

¿Qué es la autoestima y qué no es?

La autoestima hace referencia a la valoración que hacemos de nosotros mismos. Una autoestima más estable permite afrontar errores, dudas o momentos difíciles sin que estos cuestionen constantemente el propio valor personal.

Tener una buena autoestima no significa sentirse seguro en todo momento ni pensar que todo se hace bien. Puedes equivocarte, tener un mal día o sentirte inseguro ante una situación nueva sin que eso cambie la percepción general que tienes de ti.

También conviene diferenciar autoestima y seguridad. La seguridad puede depender mucho de la situación: puedes sentirte cómodo conduciendo y muy inseguro al hablar en público, por ejemplo. Eso no significa necesariamente que tengas una baja autoestima.

La autoestima tampoco permanece igual durante toda la vida. Puede cambiar en función de las experiencias, las relaciones y las distintas etapas vitales. De hecho, los estudios longitudinales muestran que sus niveles varían a lo largo del ciclo vital. Estudio longitudinal sobre la evolución de la autoestima – PubMed

¿Qué señales pueden indicar una baja autoestima?

No hay una única señal que permita saber si existe un problema de autoestima. Conviene observar si determinadas formas de pensar o comportarse se repiten y empiezan a condicionar decisiones, relaciones o situaciones importantes.

  • Te disculpas con frecuencia por cosas que realmente no requieren una disculpa.
  • Te cuesta aceptar un cumplido sin quitarle importancia.
  • Evitas oportunidades porque dudas de si estarás a la altura.
  • Necesitas que otras personas confirmen continuamente que has tomado la decisión correcta.
  • Te cuesta poner límites aunque después te sientas mal por haber aceptado algo que no querías.
  • Te comparas con otras personas y sueles salir perdiendo en esa comparación.
  • Un error concreto puede hacer que cuestiones capacidades que no tienen relación con lo ocurrido.

También puede aparecer dificultad para reconocer los propios logros, restarles importancia o atribuirlos continuamente a la suerte o a circunstancias externas. Esto puede hacer que los errores tengan mucho peso mientras que aquello que haces bien apenas influye en la valoración que tienes de ti.

Manos de una mujer sosteniendo un lápiz y un cuaderno mientras escribe en casa

Un ejercicio para revisar tus anticipaciones

Registrar durante la semana algunas situaciones que has afrontado puede ayudarte a observar con más claridad qué anticipabas y qué ocurrió realmente. Puedes utilizar una hoja con dos columnas y anotar ejemplos concretos.

En la columna izquierda, escribe algo que hiciste aunque te costara: mantener una conversación que llevabas evitando, decir que no a una petición o entregar un trabajo sin revisarlo continuamente. En la derecha, anota qué ocurrió después y compáralo con lo que habías imaginado antes de hacerlo.

No se trata de demostrarte que todo va a salir bien. La idea es comprobar si tus anticipaciones se corresponden con lo que sucede realmente. Revisar estas anotaciones después de varias semanas puede ayudarte a detectar patrones que, cuando cada situación se analiza por separado, resultan más difíciles de ver.

¿Qué no funciona y cuándo pedir ayuda?

Repetir frases positivas sobre uno mismo no siempre consigue mejorar la autoestima. Algunas investigaciones han observado que, en personas con baja autoestima, determinadas afirmaciones muy alejadas de cómo se perciben pueden incluso provocar más malestar en lugar de reducirlo. Estudio sobre autoafirmaciones y autoestima – PubMed

Por eso, trabajar la autoestima suele requerir algo más que repetirse frases positivas o intentar convencerse de que todo va bien. También conviene evitar pensar que un cambio radical de imagen, de trabajo o de entorno resolverá necesariamente el problema si las mismas inseguridades continúan apareciendo en otras situaciones.

Puede ser recomendable consultar con un profesional cuando esta forma de valorarte se mantiene en el tiempo y empieza a afectar a tus relaciones, al trabajo, al descanso o a decisiones importantes. También si aparecen síntomas de ansiedad o depresión, si evitas de manera frecuente situaciones que antes formaban parte de tu vida o si sientes que vuelves una y otra vez al mismo punto.

Si la inseguridad o la forma en la que te valoras están condicionando tus decisiones, tus relaciones o tu bienestar, en Encabo Psicología trabajamos la autoestima en Córdoba desde un enfoque adaptado a cada persona.